Ser trabajador a jornada completa y estudiante a tiempo parcial puede ser una existencia un tanto ajetreada: trabajar todo el día y estudiar casi todas las noches. Los fines de semana hay que dedicarlos enteros a ponerse al corriente de lecturas atrasadas y a preparar los ejercicios escritos. Parece que no hay tiempo, o muy poco, para las demás cosas. Este tipo de vida puede resultar aceptable para un recluso con inquietudes académicas, pero la mayoría de la gente busca algo más en la vida que trabajar y estudiar, solamente.

Para poder seguir satisfaciendo tus necesidades de relación y de esparcimiento, sin mencionar el dormir y el comer, tendrás que ser un excelente administrador de tu tiempo. Cada minuto del día tendrá que ser utilizado de forma eficiente para ajustarte a todas las actividades que quieras realizar. Piensa creativamente en las oportunidades de sacar tiempo para el estudio de donde previamente no lo había.

Desafortunadamente en España es muy complicado pedir 4 ó 5 horas a la semana a un jefe para dedicarlas al estudio, aunque ese estudio esté relacionado con la mejora de las aptitudes del puesto que ocupas en la actualidad. Hay empresas en las que puedes hacer carrera interna y si otorgan esos privilegios pero por regla general la realidad en nuestro país es otra. Así que toca ser creativo u organizado.

Si tu trabajo es en casa con el cuidado de los niños y las labores domésticas, puede existir una oportunidad similar. Comenta con tu pareja o con una amiga la posibilidad de tomar una tarde libre para continuar con tus estudios. Si no es posible, tus estudios se tendrán que ajustar simplemente a su rutina diaria. Aprovecha al máximo el tiempo cuando los niños estén dormidos. Después de haber parado un poco para reposar, centra tu mente en tus estudios. Analizando cuidadosamente tus días normales, probablemente podrás encontrar pequeños ratos libres aquí y allí que puedan ser utilizados con más eficacia.

El mayor reto del trabajador-estudiante:
Repasar la materia y encontrar tiempo para hacerlo. La distribución provechosa del tiempo comienza por identificar las actividades o inactividades en las que se pierde el tiempo. Evalúa críticamente tus compromisos de tiempo con las siguientes cosas:

— ver la televisión,
— tiempo perdido esperando,
— llamadas de teléfono innecesarias,
— tiempo de viaje,
— visitas inesperadas,
— tiempo perdido porque es incapaz de decir «no».

Estos son nuestros pequeños consejos para que puedas aprovechar al máximo nuestros cursos.