Imagina que tu empresa dispone cada año de una cantidad destinada a mejorar las competencias de sus trabajadores y que, por desconocimiento o por falta de tiempo para gestionarla, termina sin aprovecharla.
Eso es precisamente lo que ocurre en muchas empresas con los créditos FUNDAE.
Las empresas que cotizan por Formación Profesional disponen de un crédito anual para financiar la formación de su plantilla. Este crédito se hace efectivo mediante bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social una vez realizada la formación. No se trata, por tanto, de una subvención que la empresa recibe directamente en su cuenta bancaria, sino de un sistema que permite recuperar total o parcialmente el coste de determinadas acciones formativas. Fundae
Y aquí está la parte interesante: muchas pymes disponen de este recurso y todavía no saben cuánto pueden utilizar ni cómo hacerlo.
¿Qué son exactamente los créditos FUNDAE?
Cada empresa que cotiza por sus trabajadores en concepto de Formación Profesional puede disponer de un crédito para desarrollar formación relacionada con sus necesidades y las de su plantilla.
El importe depende principalmente de lo cotizado durante el año anterior y del tamaño medio de la empresa. FUNDAE calcula estos datos a partir de la información facilitada por la Tesorería General de la Seguridad Social. Fundae
Actualmente, la referencia general es la siguiente:
| Plantilla | Crédito aplicable |
|---|---|
| 1 a 5 trabajadores | Crédito mínimo garantizado de 420 € |
| 6 a 9 trabajadores | 100 % de la cuota de formación profesional |
| 10 a 49 trabajadores | 75 % |
| 50 a 249 trabajadores | 60 % |
| 250 o más trabajadores | 50 % |
Las empresas de nueva creación también pueden disponer de crédito. FUNDAE establece actualmente un cálculo de 65 € por cada trabajador de nueva incorporación, con el crédito mínimo previsto para las empresas de nueva creación. Fundae
Por eso, antes de contratar cualquier curso, merece la pena comprobar cuánto crédito tiene disponible realmente la empresa.
¿Significa que la formación es completamente gratis?
Aquí conviene hacer una aclaración.
Para el trabajador, la formación financiada mediante este sistema no tiene coste. Para la empresa, la bonificación puede llegar a cubrir el coste de la acción formativa dentro de los límites establecidos, pero no siempre significa que cualquier curso vaya a resultar automáticamente gratuito.
La cantidad finalmente bonificable depende del crédito disponible, del coste de la formación y de los límites económicos previstos en el sistema.
Además, las empresas de más de cinco trabajadores deben realizar una aportación privada mínima al conjunto de la formación desarrollada durante el año. Esa cofinanciación puede incluir, por ejemplo, el coste salarial correspondiente al tiempo en el que los trabajadores realizan formación dentro de su jornada laboral. Fundae
Por tanto, hablar de formación bonificada resulta más preciso que pensar simplemente en “cursos gratis”.
Lo verdaderamente importante es que la empresa ya dispone de un mecanismo que puede reducir considerablemente el coste de formar a su equipo.
¿Qué tipo de formación puede bonificarse?
Aquí las posibilidades son mucho más amplias de lo que muchas empresas imaginan.
La formación debe guardar relación con la actividad empresarial o responder a necesidades profesionales de carácter transversal. Puede impartirse de forma presencial, mediante teleformación o en modalidad mixta y, con carácter general, una acción formativa debe tener una duración mínima de dos horas. Fundae
Esto permite utilizar el crédito para formar al equipo en ámbitos muy diferentes: nuevas herramientas digitales, inteligencia artificial, idiomas, atención al cliente, gestión empresarial, igualdad, seguridad alimentaria, prevención, administración, ventas, liderazgo o competencias profesionales específicas de cada sector.
Lo importante no debería ser gastar el crédito simplemente porque está disponible.
La clave está en preguntarse:
¿Qué necesita aprender hoy mi equipo para trabajar mejor mañana?
Ahí es donde la formación empieza a convertirse realmente en una inversión.
¿Qué ocurre si mi empresa no utiliza todo el crédito?
Este es uno de los puntos que más confusión genera.
Como regla general, la bonificación correspondiente a la formación realizada debe aplicarse dentro del ejercicio económico correspondiente. Sin embargo, existe una posibilidad especialmente interesante para las pymes.
Las empresas con menos de 50 trabajadores pueden reservar el crédito de formación no utilizado y acumularlo durante los dos ejercicios siguientes, siempre que se tramite correctamente esa reserva dentro del sistema. Fundae
Esto permite, por ejemplo, que una pequeña empresa que no necesita realizar mucha formación durante un ejercicio pueda disponer posteriormente de una cantidad mayor para desarrollar un programa más completo.
Por eso también es importante planificar.
Esperar a diciembre para preguntarse cuánto crédito queda disponible no suele ser la mejor estrategia.
¿Quién puede realizar formación bonificada?
La formación programada por las empresas está destinada fundamentalmente a las personas trabajadoras asalariadas de empresas que cotizan por Formación Profesional.
Los participantes comunicados se contrastan con los datos de la Seguridad Social y, como regla general, deben estar dados de alta en la empresa beneficiaria cuando comienza la formación. Los trabajadores incluidos únicamente en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos no pueden figurar como participantes de esta formación por esa condición, aunque un autónomo con empleados sí puede utilizar el crédito de su empresa para formar a sus trabajadores.
¿Cómo funciona la bonificación en la práctica?
Pensemos en una pequeña empresa que quiere mejorar el uso de herramientas de inteligencia artificial entre su personal administrativo.
El primer error sería buscar simplemente un curso y contratarlo.
Antes convendría analizar qué necesita realmente el equipo, comprobar el crédito disponible y asegurarse de que la formación cumple los requisitos para poder ser bonificada.
Después hay que gestionar correctamente las comunicaciones correspondientes, realizar la formación, comunicar su finalización y conservar la documentación justificativa.
Una vez cumplidos los requisitos, la empresa puede hacer efectiva la bonificación a través de sus cotizaciones a la Seguridad Social. FUNDAE exige, entre otras condiciones, haber comunicado el inicio y la finalización de la formación y haber informado previamente a la representación legal de las personas trabajadoras cuando exista. Fundae
Y ahí aparece precisamente uno de los principales obstáculos para muchas pymes.
No es tanto encontrar un curso.
Es gestionar correctamente todo el procedimiento.
Formación con sentido, no formación por gastar crédito
Tener crédito disponible no significa que haya que llenar el calendario de cursos.
Una buena planificación debería comenzar identificando dónde existen carencias o dónde puede conseguirse una mejora concreta.
Quizá un departamento está perdiendo horas realizando manualmente tareas que podrían automatizarse. Tal vez el equipo comercial necesita mejorar determinadas habilidades. Puede que haya nuevos procesos, herramientas o cambios normativos que requieran actualizar conocimientos.
La formación funciona mucho mejor cuando responde a un problema real.
Por eso resulta más útil diseñar un pequeño plan anual que esperar hasta final de año y escoger precipitadamente cualquier curso disponible.
¿Por qué tantas empresas no aprovechan sus créditos FUNDAE?
En la mayoría de los casos no es por falta de interés en formar a los trabajadores.
Es por desconocimiento, falta de tiempo o miedo a equivocarse con la gestión administrativa.
Calcular correctamente el crédito, organizar grupos, realizar las comunicaciones, controlar fechas, justificar costes y aplicar posteriormente la bonificación puede resultar complicado para una empresa que no trabaja habitualmente con el sistema.
Y precisamente por eso existe la posibilidad de encomendar la organización a una entidad externa especializada. La normativa permite que las empresas gestionen directamente su formación o encarguen esa organización a entidades externas que cumplan los requisitos correspondientes.
Gesfor Formación: nosotros nos ocupamos del proceso
En Gesfor Formación ayudamos a las empresas a convertir su crédito formativo en algo realmente útil para su plantilla.
No se trata simplemente de elegir un curso.
Analizamos las necesidades de la empresa, estudiamos las posibilidades de formación, ayudamos a planificar las acciones y gestionamos el procedimiento necesario para aprovechar los créditos FUNDAE correctamente.
De esta manera, la empresa puede centrarse en algo mucho más importante: decidir qué conocimientos necesita su equipo para seguir creciendo.
Porque disponer de crédito para formación es una oportunidad.
Pero aprovecharlo bien es lo que realmente marca la diferencia.
No esperes a final de año para pensar en formación
La formación funciona mejor cuando forma parte de la estrategia de una empresa y no cuando se convierte en una decisión de última hora.
Saber cuánto crédito tienes disponible, detectar las necesidades del equipo y diseñar un plan con antelación permite escoger mejor los cursos y aprovechar mucho más los recursos disponibles.
Los créditos FUNDAE están precisamente para eso: ayudar a que las empresas mantengan actualizadas las competencias de sus trabajadores y puedan adaptarse a un mercado que cambia cada vez más rápido.